Reportaje

Pesca en familia

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Después de 33 años de pescar en Ríos, Lagos, Esteros, Bocanas, Golfos y por supuesto en Alta Mar…Había soñado tener a todos mis hijos juntos en un día de pesca Off-Shore y finalmente se hizo realidad!!!

En medio de la canícula de invierno en el ya clásico mes de Julio reuní a mis tres hijos Nelson Jr., Mónica y Sofía, con quienes he pescado una infinidad de veces pero de forma separada. Esta vez fue la excepción, pues el destino nos permitió emprender juntos a la clásica pesca de Mahi-Mahi (Dorado), por supuesto en la compañía de mi esposa, quien no había tenido esta experiencia.

Fines de semana de buena pesca de parte de la “cherada” en los días anteriores, creaban un ambiente positivo para que toda la familia viviera la experiencia de pescar Dorados, lamentablemente un día antes cae una mega tormenta, lo cual genero en mi un poco de tensión ante el hecho de que las tormentas disuelven el famoso corte, que se encontraba desde hace un mes en el mismo sitio.

Al siguiente día nos lanzamos a la mar, después de 45 minutos de recorrido con rumbo 170 grados (frente a Jiquilisco) el agua seguía verde y la expectativa comenzaba a florecer.

Encontramos un par de pangas y ninguna había visto el corte, mucho menos aguas azules, de pronto mi hija Mónica (la de en medio) exclamó: “Papi me siento Mareada…!”

Que hacemos pregunto a mi Capi, un poco desesperado y este me responde en voz baja… Vámonos para Marlin Point (Rumbo 220 grados) allí el agua seguro está azul; reviso nuestro GPS y hacemos un pequeño cálculo… y gritamos al unísono 24 millas de distancia de donde nos encontrábamos con Ola en Contra!!!

No pasaron ni dos segundos cuanto mi hija Mónica exclama “Papi me muero si vamos hasta allá.” Mientras nuestro “Capi” responde: imposible la tripulación se nos está incomodando y en lo que analizábamos la ruta nueva a seguir, las olas nos empiezan a mover tal cual una hamaca.

A los veinte minutos Dios escuchó mis plegarias, encontramos una panga subiendo redes y antes de hacer la misma pregunta que a las otras pangas exclamé: Jefe! ¿Quieren unas Gaseosas o agüitas heladas? La respuesta no se hizo esperar, segunda pregunta obligatoria: ¿Cómo les ha ido? Pues mal (clásica respuesta de los pangueros), tercera y última pregunta: ¿No han visto corte o aguas azules?

Y Dios se apiado de nosotros antes de que “Los Mejillones” (sobrenombre familiar) nos armaran un Motín, el pescador quien exclamó: ahí a dos millas están las aguas azules….

No llegamos a las dos millas y el chisporroteo del agua en las aspas empezaron a divisar un cambio de color en el agua, pero, hay un pequeño problema, ¡El corte se desarmó!, bueno nuestro entusiasmo había subido tanto que ahora sólo esperábamos un golpe de suerte en las aguas que con tanta persistencia habíamos buscado.

Cañas al agua!!! Exclamé con perfecto tono de ANGLER (pescador deportivo) y a los diez minutos como niño que por primera vez veía a Santa Claus, Gritamos “Tronco a la vista” y entonces grito con propiedad: “Prepárense, ahorita vienen los Dorados” y en menos que canta un gallo, el sonido más dulce que el oído puede recibir…Dos cañas a la vez con peces en línea…Adiós mareo, la adrenalina se encargó de erradicar la sintomatología de un principiante en aguas turbulentas. Mi hija y mi esposa a pelear en paralelo cada una su tan ansiado Pez!! Y a los pocos minutos, primeros dos Dorados a bordo!! Fue una jornada increíble, todos pescamos, mi hijo Nelson, mis hijas y mi esposa se dieron gusto sacando 36 Dorados


Una histeria colectiva se apoderó de nuestra lancha “La Sofi-ita”(nombre en honor a mi hija menor, la pescadora) y de ahí la fortuna nos abrazó con fuerza, nos quedamos alrededor de ese tronco de la buena suerte pescando por tres horas consecutivas hasta que casi llenamos la hieleras de doraditos promedio y unos cuantos ya parejos!!!

Moraleja, esta pequeña experiencia de pesca en familia que hoy les comparto amigos, me ha enseñado que en la vida “Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos”.

¡Ningún mar en calma hizo experto a un marinero!

Por: Nelson Mejía Massis.

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