Caza Deportiva

La cacería deportiva en El Salvador

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Cazar es descifrar, desenmarañar o llegar a entender los hábitos formados, la conducta y las costumbres del animal que nos interesa hasta poder tenerlo delante de nuestras miras.

El quitarle la vida es el producto final de todo lo anterior y no tiene absolutamente nada que ver con cazar, lo cual es muy diferente a dispararle a una presa y abatirla aunque este es generalmente el desenlace final de un acto de cazar y va ligado a este. Cazar es un arte poco o nada comprendido en la actualidad.

La resolución de cacería deportiva vigente para El Salvador para el período 2015-2018 emitido por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales define que la CACERÍA DEPORTIVA como aquella realizada primordialmente para recreativos y en la que el cazador busca la presa para uso personal. El aprovechamiento de la fauna silvestre mediante la cacería deportiva, solamente podrá hacerse con la respectiva licencia, extendida por la autoridad competente y el acatamiento de las condiciones establecidas para tal efecto en el presente acuerdo.

La cacería bajo ese concepto la podemos dividir en dos: 1.- Caza menor 2.- Caza mayor

La caza mayor (especies grandes) no está permitida en nuestro país. La cacería menor (especies pequeñas) es la que en nuestro país podemos practicar, en estas especies están las aves y mamíferos.

En nuestro país existen 10 especies de aves entre terrestres y acuáticas que son permitidas/autorizadas para la cacería deportiva. Entre ellas 4 son especies migratorias y 6 especies nativas, es decir que permanecen en el territorio todo el año.

Así también están autorizadas para la cacería deportiva 5 especies de mamíferos entre ellas están, el conejo, la cotuza, pezote, mapache y el armadillo o mejor conocido como cusuco. Consideradas como especies menores.

Ninguna de las especies autorizadas para la cacería está amenazada o en peligro de extinción, por el contrario son abundantes en todo el territorio nacional y en algunos casos son un problema para los agricultores. Por lo que su cacería tiene un beneficio al controlar sus poblaciones.

Autor: Lic. Jorge Iván Meléndez  (Presidente ACASAL)


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